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El habla del viejo Camagüey |
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Camagüey no solo se distingue por sus características arquitectónicas muy autóctonas, hay un rasgo que se siente a cada paso y que también nos identifica: su hablar cotidiano. Estas peculiaridades en el decir provienen de siglos anteriores y se arraigaron, fundamentalmente, en el siglo XIX. |
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Procesiones tradicionales de la Semana Santa |
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Una de las procesiones tradicionales de la Semana Santa era la del Santo Entierro. En ella se conducía el Santo Sepulcro en hombros de 14 ó 16 fornidos cargadores. Auxiliados de almohadillas pequeñas realizaban su conducción. Era típica por el especial y acompasado ritmo que empleaban. El movimiento de balanceo hacía tintinear las campanillas e imprimía algo especial a la ceremonia. Con los años la procesión fue reduciendo su recorrido. |
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Nuestro San Juan Camagüeyano |
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Del 24 al 29 de junio, cada año, Camaguey vive su San Juan.
El surgimiento del San Juan tiene que ver mucho con una actividad enteramente comercial: la venta del ganado en el mes de junio en la cabecera de la jurisdicción de la entonces Santa María de Puerto Príncipe. Después de realizada las operaciones surgían los festejos, muy rústicos, propios de monteros, consistían estos en carreras de caballo, comidas y bebidas.
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Las calles adoquinadas del Camagüey |
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De menor antigüedad que los tinajones, los adoquines que pavimentan nuestras principales calles constituyen otro toque distintivo de la ciudad.
Hacia la primera mitad del siglo XIX, las polvorientas calles y plazas de las zonas céntricas de Puerto Príncipe fueron pavimentadas con ladrillos o piedras (empedradas, al decir de la época).
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